La vida en pareja está llena de altibajos a lo largo del matrimonio, uno de los más significativos ocurre cuando ambos han llegado a la edad madura y los hijos han abandonado la casa. A veces, el hombre y la mujer descubren que son un par de desconocidos que no comparten nada; sus intereses y su forma de ser ya no es la misma que cuando se casaron. La razón es que ahora enfrentan el Síndrome del Nido Vacío.
Manuel González Oscoy, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que el síndrome del nido vacío es un periodo de la vida por el que atraviesa la mayoría de las parejas cuando llega a la etapa de la madurez, y los hijos, quienes han sido el centro de la vida de ambos, abandonan el hogar para escribir su propia historia, mientras que ellos, como matrimonio, no se dieron la oportunidad de fortalecer su relación de pareja.
"Durante esta etapa, el hombre y la mujer que han compartido una vida juntos, viven un enorme vacío, pues durante aproximadamente 25 o 30 años, su vida ha girado en torno a cubrir las necesidades de los hijos y se han acostumbrado a que ellos representan el puente de comunicación entre la pareja, son el tema de conversación, el motivo de sus esfuerzos, pero el día que ya no están, y ellos se vuelven a reencontrar, les resulta muy difícil la convivencia porque descubren que sus caminos los han alejado, y creen que ya no hay nada que los mantenga unidos", afirma la especialista.
Cada uno por su parte siente que ha dejado de ser útil porque los hijos ya no dependen de ellos; por otro lado, enfrentan la menopausia y la andropausia, respectivamente, con los cambios hormonales y emocionales que ello implica.
"Desde el momento en que inicia el matrimonio, la pareja pasa por distintas etapas con diferentes prioridades: primero es la preocupación por lograr la estabilidad económica, después vienen los hijos y hay que pensar en asegurar su futuro, pero nunca nos tomamos el tiempo de analizar que un día, ellos harán su propia vida y que es con nuestra pareja con quien continuaremos el camino, al menos, ese debería ser lo ideal", enfatiza el doctor González Oscoy.
Y señala que cuando el síndrome del nido vacío está presente en la relación, lo indicado es que la pareja opte por recuperar sus objetivos individuales y de pareja: "El cuidado de los hijos muchas veces nos impide realizar ciertas actividades como terminar de estudiar, viajar, asistir a eventos culturales o familiares, e incluso se pierde la comunicación con la pareja.
Por eso en la etapa en que los hijos han dejado el hogar y se da el reencuentro, es la oportunidad para retomar todas esas actividades, de darse tiempo para hablar, compartir y retomar los objetivos que se quedaron pendientes. Cuando la relación se encuentra fracturada de fondo, es recomendable acudir a terapia de pareja para poder recuperarla, ya que en muchos casos, no basta nada más con la intención, sino que se requiere ayuda profesional".
La convivencia, la comunicación, la comprensión y la tolerancia, son valores que contribuyen para que la pareja mantenga vivo el amor y la pasión, a fin de que los hijos no se conviertan en el único lazo de unión entre ellos. Respetar, conocer y comunicarse con la pareja, permite compartir ideales, como entender y respetar la forma de ser del otro, de tal manera que cuando nuevamente llega el momento de compartir en exclusiva una vida en común, las diferencias no serán tan marcadas y podrán mantenerse unidos aún en las situaciones más complicadas.
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