De novios nos confiábamos todos nuestros secretos, nos dabamos tiempo para platicar de muchas cosas nunca se terminaba esa gran comunicación que teníamos, no había aburrimiento por lo cual nos compenetrábamos muy bien como pareja. Ahora que ya estamos casados en lugar de estar más unidos, el compromiso nos ha ido alejando poco a poco y nuestra relación se está basando en dos cosas. la costumbre y el sexo.
Creo que mi esposa, Susana, no es la única culpable de lo que nos está sucediendo, también yo he contribuído a que esto ocurra al no dedicarle tiempo ni a ella ni a mis hijas, el trabajo me está absorviendo y por lo regular me paso más tiempo en mi oficina que en casa. Yo sé que esa no es una excusa para justificar mi comportamiento hacia mi familia, pero desgraciadamente no encuentro la forma de poder cambiar mi actitud.
Eso ha propiciado que mi esposa se comporte un tanto fría conmigo, de hecho a menudo me ha reclamado que ya no existen los detalles que yo tenía anteriormente para ella, pero lo que también Susana no ha querido darse cuenta es que ella tampoco tiene las mismas atenciones hacia mí.
Lo peor de todo es que en nuestro matrimonio ya no existe el cariño, la comunicación, la confianza, hemos perdido el sentimiento que nos unía, dejamos de ser amigos, andamos como peces en un pequeño acuario, no hay nada nuevo ni motivante, se ha vuelto rutinario. Nos vemos con extrañeza, el deseo sigue vivo pero la pasión se ha esfumado.
Hasta pienso que ya dejamos de querernos y ni siquiera llegamos a amarnos. Lo único que nos matiene juntos son las niñas y esa maldita costumbre.
La verdad lo he intentado, quiero cambiar pero ya no siento que valga la pena y siento que Susana lo está tomando con la misma indiferencia. No tiene caso seguir encarcelados o muertos en vida, lo mejor sería buscar nuevos horizontes y dejar esta vida mediocre que no nos está llevando a ningún lado.
Pensé que en el matrimonio encontraría la verdadera felicidad pero ahora creo que está afuera de ese lazo que con el tiempo ha seguido unido por mis tres hermosas hijas.