Hay hombres que convencen a las mujeres con su forma de hablar y exponer sus ideas, pero con el tiempo te das cuenta que no saben como aterrizarlas. Eso me sucedió con quien hoy es mi esposo, no puedo negar que lo amo, pero estoy desesperada por que él no ha podido madurar y darse cuenta que con sus sueños va a ser difícil sacar adelante a nuestros hijos. Esta es mi historia.
Me enamoré de él, yo tenía 18 años, Julián 23, me impresionó la seguridad con que veía la vida, de querer ser un empresario existoso, pero nunca me dí cuenta que el planeaba sin tener bases, solamente me encantaba escucharlo porque todo lo que decía sonaba maravilloso.
Nos conocimos cuando fuimos voluntarios en la Cruz Roja en una ciudad de Durango, de donde somos originarios, él siempre fue una persona muy idealista y eso me fue provocando tomarle un gran cariño.
Nos hicimos novios, yo decidí irme a estudiar psicología a la ciudad de Monterrey. Terminé mi carrera y Julián decidió mudarse conmigo para comenzar una relación en unión libre. Tanto me hablaba de sus sueños de grandeza que yo los comencé a creer, hasta el grado de sentirme también parte de ese mundo imaginario que al voltear hacia atrás se difuminaba quedándose en la nada. Porque así comenzamos en la nada, rentando un departamento barato, pero sin tener dinero ni para pagar la renta, mucho menos para comer. Así que Julián decidió a empezar a trabajar, pero como él siempre pensó que el trabajo era para los "jodidos" buscó la manera de que fuera algo que no le requiriera tanto esfuerzo físico y que le abriera las puertas para poder emprender un negocio. Fue entonces cuando consiguió el empleo de barman.
Julián trabajaba solamente los fines de semana por las noches y el resto de los días se la pasaba en el departamento dormido o sin inquietarse. Eso de pronto me desesperaba pero cuando él me envolvía con sus cuentos del hombre emprendedor yo caía a sus pies.
Vivimos dos años en unión libre hasta que resulté embarazada y Julián me pidió que me casara con él. Nos casamos y tuvimos a nuestro primer hijo, al principio pensé que mi esposo con esto iba a cambiar su manera de pensar y se enfocaría a conseguir un trabajo más estable que nos pudiera permitir progresar.
Pero no él seguía con sus mismas ideas y en el hogar se acrecentaban las carencias. Yo quería ponerme a trabajar, pero no podía hacerlo por mi hijo y porque él se oponía a que lo hiciera.
Hubo semanas que solamente teníamos frijoles para comer, a mi como que esta vida ya me estaba hartando, fue entonces cuando decidí regresar a casa de mi madre, pero ya no iba sola, iba con mi hijo. Decidí dejar solo a mi esposo por un tiempo para ver si con eso cambiaba su actitud.
A los dos meses que me encontraba en casa de mi madre llegó Julián, diciéndome que nuestras vidas iban a cambiar porque él había juntado un buen capital para poner un negocio en la ciudad de donde éramos oriundos. Sin medir las consecuencias me entusiasme tanto que de nuevo volví a caer en sus fantasías.
Pusimos un negocio de bebidas preparadas, solamente que el grandioso capital que me presumía Julián era la raquítica cantidad de 15 mil pesos, loscuales se fueron en la renta de dos meses del local y la compra de botellas de licor.
¡Al tercer mes nos fuimos a la quiebra! Ahora sí sin trabajo, sin dinero y con un nuevo bebé en camino. ¿Qué íbamos hacer?
Mi esposo de nuevo decidió regresar a Monterrey para volver a trabajar de barman, yo ahora con dos hijos me era imposible moverme sola en mi ciudad. Un día le dije a Julián que era necesario que ya entrara a trabajar a una empresa, porque ya necesitabamos una casa. Él me dijo que no tenía caso tener una casa tan chica como las del Infonavit porque él me iba a construir una mucho más grande.
Dirán que fui una ímbecil, como era posible que toda una psicológa volviera a creer y confiar de nuevo en sus artimañas.¡Pues sí, volví a caer!
Con el tiempo me di cuenta que a mis hijos les estaba haciendo falta, primeramente su padre y en segundo lugar comida, hogar y vestido. También me daba cuenta que mis compañeras de generación habían tenido matrimonios exitosos. Solamente yo viviendo en el "Mundo Según Julián" me he quedado estancada en la mediocridad.
Me atreví a escribir a este espacio porque buscaba la forma de desahogar lo que siento, el nombre de mi esposo es ficticio, la historia es una dura realidad que estoy viviendo. Aún tengo la esperanza de que mi esposo cambie y madure, porque mi paciencia poco a poco se está agotando.