menú
Portada
Regístrate Gratis
Busca Tu Ideal
Busca Tu Igual
Modifica tu Perfil
Sube tu Foto
Borra tu Perfil
enteráte
Historias
Artículos
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Tips
Ayuda
Preguntas Frecuentes
herramientas
Pregúntale a LuzLima
AQUÍentreNOS
Tarjetas Lima-Limón
Gotas de Limón
Mail
Frases y Poemas
navegando
Shopping
Date Gusto
Tarjetas
Exprésate
Humor
Riete
Entretenimiento
Diviertete
Horóscopos
Tu Destino
Cupido De Amores a Amores Corazones Rotos Polemicas Cuéntanos tu Historia
Sugiere al Autor Envía a un Amigo
Lo importante es amar
Por Esteban
Crecí en el seno de una familia bien acomodada económicamente, tengo tres hermanas, yo soy el menor. Mi papá, hombre recio de campo, antes de que yo naciera, anhelaba tanto tener un hijo varón en el que tenía depositadas todas sus esperanzas y a quien haría el heredero de su fortuna.

Desde niño siempre me gustó jugar con mis hermanas, a donde quiera que ellas iban yo las seguía, a mi padre eso no le agradaba, él quería que fuera "muy hombre".

Pero a la naturaleza no se le puede mandar, en mi interior yo sentía más atracción por convivir con las mujeres, me gustaban sus vestidos, sus muñecas, sus pláticas. Al paso del tiempo entré en la adolescencia y comenzaron mis conflictos internos.

Fue muy difícil ir descubriendo mi sexualidad, quería aferrarme a la idea de que yo era hombre, pero en mi corazón y sentimientos pensaba como mujer. Estaba totalmente confundido que para buscar una explicación le pedí a una chica en la preparatoria que fuera mi novia.

Así que nos hicimos novios, inicié una farsa que duró muy poco. No podía besarla porque no sentía ninguna atracción por ella, en cambio sentía diferente al ver a los chicos. Entonces entendí que era homosexual, pero sentía temor que la gente se diera cuenta. Me horrorizaba la idea de que mi padre se fuera a enterar, él no podría aceptar a un hijo gay.

Poco a poco ese temor fue desapareciendo, comencé a comprender que no tenía porque avergonzarme de lo que soy y que tenía derecho a buscar a alguien que me quisiera.

En la universidad conocí a Jorge, de quien me enamoré locamente. Él también era gay. Nos hicimos amigos y llegamos a más, por fin el amor había llegado, pero....¿cómo se lo decía a mi padre? Al terminar nuestros estudios, Jorge iba a emigrar a Los Ángeles y me pedió que me fuera con él para vivir juntos como pareja. Era la oportunidad que siempre quise, irme con el amor de mi vida.

Así que me arme de valor y me fui con Jorge. No le dije nada a mi familia, solamente partí. Después de un tiempo llamé a mi casa, mi madre estaba desolada porque no había tenido razón de mí. A ella sí tuve la confianza de contarle sobre mi vida. ¡Ella ya se había dado cuenta! Para mi padre yo seguía siendo el hombrecito de la casa, él tenía el pensamiento que yo me había ido de parrandero para conocer la vida. Mi madre no se atrevió a decirle la verdad.

Mi relación con Jorge se fue deteriorando y tuvimos que terminarla. Por lo cual decidí regresar a casa. Regresé decidido a confesarle todo a mi padre, pero al estar frente a él no tuve el valor de hacerlo. Él estaba muy enfermo y no quise romperle el corazón.

En cambio él me dijo que antes de morir quería verme casado y que le diera un nieto y me hizo que se lo prometiera.

No sabía que hacer, ahora sí que estaba entre la espada y la pared. Entonces se me ocurrió una idea perversa. Comencé a frecuentar los bares de la ciudad para encontrar una cómplice que quisiera seguir con el plan que había fraguado.

En uno de esos lugares conocí a Gisela, una mesera que ofrecía sexo a los clientes. Le invité una copa y conversamos. Le conté sobre la herencia que mi padre me dejaría en caso de que yo contrajera matrimonio y tener un hijo. A ella le entusiasmo la idea de hacer negocios conmigo y comenzamos a planear la farsa.

Presenté a Gisela oficialmente a mi familia. Mi padre radiaba de felicidad, sus sueños estaban por cumplirse. Así que de inmediato hicimos los trámites para la boda y en unos cuantos meses nos casamos.

Después vino la parte difícil, debía tener relaciones sexuales con "mi mujer", pero como si yo solamente lo había hecho con hombres. Así que en contra de mi voluntad lo hice. Al principio fue repugnante, pero al entrelazarse nuestros cuerpos me empezó a gustar. Terminamos el acto y volvieron a surgir las mismas dudas de mi adolescencia...¿A caso viví confundido en cuanto a mi sexualidad?

Lo que había comenzado como una farsa, se fue volviendo en una relación seria. Gisela me ha dicho que me ama, tenemos un hijo y yo, bueno, he tratado de olvidar el pasado y vivir con mi familia el presente, creo que la sexualidad sale sobrando, lo importante es que el amor llegó para quedarse en mi vida.

OPINA SOBRE ESTA HISTORIA
Si fueras gay ¿Se lo dirías a tu pareja heterosexual?
SI NO
TIENES ALGO QUE DECIR SOBRE LA HISTORIA, PUBLICALO AQUI
Nombre : Email :
Texto :
 
No dejes de consultar las opiniones publicadas sobre esta historia
VER OPINIONES