Nos conocimos durante la carrera, ambos estudiábamos administración en una reconocida institución académica en Monterrey, éramos foráneos, yo de Mazatlán y él de Tabasco.
El flechazo se dio desde el momento en el que nos conocimos, todo fue mágico, mi posición económica no era buena, y el esfuerzo de mis padres por sostener mi carrera era demasiado, llegamos a un punto en el que mi familiar ya no podía enviarme dinero ni para la colegiatura. Sin embargo bajo la amenaza de que regresara a mi ciudad natal, él me apoyó, nos fuimos a vivir juntos y me ayudó económicamente a inscribirme en la universidad.
Yo por mi parte le mentí a mi familia inventándoles que había conseguido un trabajo que me permitía solventar mi estadía y mis estudios en Monterrey. Ellos nunca se imaginaron que yo tuviera una pareja y mucho menos que viviera con ella.
Omar era medio cabeza dura y por lo regular hacíamos tarea juntos, o mas bien yo se la hacía a él.
Los años pasaron rápido, nuestra relación era perfecta, nos graduamos y por fortuna salí con mención honorífica, me postularon para ganar una beca de estudios en el extranjero, y fue ahí donde me enfrenté a la disyuntiva de perseguir mis ideales profesionales o quedarme con Omar, mi futuro fue incierto hasta el momento en el que él me propuso matrimonio, por lo tanto opté por rechazar tal beca, mi amor por él era mas fuerte que mis pretensiones profesionales.
Nos casamos y nos fuimos a vivir a Tabasco, el se dedicó a administrar algunos negocios de su familia y todo iba viento en popa, vivíamos felices, nuestra luna de miel duró hasta que comenzaron a llegar en el recibo telefónico extrañas llamadas a números de consulta astrológica por teléfono.... eso fue solo el principio de mi pesadilla.
Su actitud comenzó a cambiar, desconfiaba de todo y de todos, de pronto llegaba a mi casa gente muy extraña, incluso llevó a un shaman para purificar las malas vibras.
Gastaba sin medida en brujos, sahumerios, veladoras, lectura de cartas, y hacía rituales muy muy extraños. Llegaba tarde a casa, ojeroso y apático. Comenzó a adelgazar y nuestra vida sexual de ser activa paso a ser nula.
Yo traté de ser paciente, pero mi paciencia se agotó cuando empezó a acosarme con sus desconfianzas, no me dejaba salir a la calle, desconfiaba de todo y de todos, me acusaba de serle infiel.
Un día incluso llegó a hacerme una escena de celos escandalosa en la boda de uno de sus mejores amigos. Pasé la peor vergüenza de mi vida, cuando me reclamó el haberme quedado viendo según él a un tipo que ni en la vida lo hacía. La gente se nos quedaba viendo y me sacó de una forma muy violenta, nos subimos al coche y tan pronto llegamos a la casa las cosas se pusieron aún mas violentas.
Me golpeó hasta que se cansó, me pateó, me insultó, y de mi ya no quedaba nada. Ese fue el fin.
No quise denunciar los hechos, ni exhibir mis problemas ante la gente, no tenía a donde ir, y no correría con mis padres.
Le pedí el divorcio y él se negó a dármelo, no teníamos hijos, me fui así simplemente, me puse en contacto con mi universidad y busqué la posibilidad de postularme para obtener una beca de estudios en el extranjero y lo logré.
Llevo dos años viviendo en España, él ha venido a buscarme 8 veces en este tiempo, yo lo amo, pero las heridas aún están abiertas, no sé que hacer...