Fuimos pareja por mas de cinco años, yo lo amaba y aún a pesar de todo lo sigo amando....
Hugo, por llamarlo de alguna forma era el hombre que llenaba mis sentidos, infantil e inmaduro, tierno, seductor y también inteligente, muy inteligente.
Siempre manejo la idea de "no compromisos" así que nuestra relación era como un barco sin timón, sin sentido...
Aún y a pesar de eso, yo lo amaba de forma incondicional, aunque en el fondo esperaba que las cosas cambiarán y que él algún día se convirtiera en mi novio y después en mi esposo, finalmente ninguno de los dos éramos casados, ni teníamos nada turbio que impidiera que mis sueños con él aterrizaran en una realidad.... algún día.
El trabajo tampoco era excusa, tampoco los amigos, él vivía en su mundo y yo en el mío, punto. Nuestros encuentros eran fantásticos, ocasionales y a veces seguidos, al principio para mi fue normal verlo todos los días y de repente no verlo en un mes, esta situación era constante y me desgastó hasta los huesos, lo extrañaba, lo pensaba, lo olía, lo sentía, pero era duro saber que no y cuando tenía necesidad de verlo, de oír su voz, él simplemente, no estaba disponible para mi, definitivamente no, yo lo amaba pero él no me correspondía, y yo me tenía que conformar con lo que tenía.
Me embaracé de él, mi familia nunca se enteró, porque lo perdí, fueron momentos muy difíciles para mi, él mundo se me cerró, cuanto me arrepiento de haber desperdiciado el haber tenido un hijo del que fuera el amor de mi vida. Mi situación económica estaba por los suelos, y ni que decir de mi situación emocional, en ese momento fue mi única salida, una salida falsa...
Después de esto, él desapareció, se fue a vivir a otra ciudad, y nos hablábamos por teléfono de vez en cuando, yo aunque cansada, sentía la llama viva, pero él seguía evasivo, distante. Había noches que me llamaba para ponerme una canción, para cosas bonitas al oído, para decirme que me extrañaba, que me quería, pero nunca nunca que me amaba y eso, como me dolía.
Yo estaba muriendo en vida, parecía un zoombie, empecé a fallar en el trabajo, mis problemas económicos se hicieron mas fuertes, me sentía sola, desmoralizada y totalmente desprotegida, el tiro de gracia fue la muerte inesperada de mi padre, en esos momentos difíciles, llegó Pablo, siempre fue mi amigo, él tuvo la sensibilidad de adivinar mi sentir y mis problemas, me tendió su mano, me dio el abrazo cálido que necesitaba.
Pablo me amaba de forma incondicional, me cuidaba hasta el aire que respiraba, velaba por mi por mi tranquilidad, siempre tuve la confianza de contarle todos mis secretos, él incluso sabía de Hugo, sabía que yo lo amaba.
Hasta que una noche me despertó su llamada, era él Hugo, tan enajenado, ni siquiera se enteró de lo que yo estaba pasando, solo me dijo que me "necesitaba" que extrañaba mis besos y mis caricias, que quería estar conmigo y que me mandaba el boleto de avión para visitarlo. Tonta de mi, a la mañana siguiente recogí el boleto y me fui tras él, como un sediento en un oasis, caí en un encuentro pasional que me dejó el vacío de una cruel realidad, al despedirnos me dio la noticia de que por fin tenía novia, una mujer mucho mas joven que yo, 19 años. No tuve la fuerza ni los argumentos para reclamarle tanta bajeza, porque finalmente yo también me presté a este juego.
Regresé sola, despechada y en pocas palabras acabada. Emilio me esperaba, le conté todo, en medio de mi llanto y de mi confesión me propuso matrimonio, y yo envuelta de rabia y con ansiedad de vengarme en cierta forma de Hugo le dije que si, que aceptaba casarme con él. Emilio realmente se emocionó mucho con mi respuesta, a partir de ese día no me dejó ni a sol ni a sombra, a la semana, me dio el anillo de compromiso, hicimos el anuncio formal con su familia y con la mía y decidimos casarnos en dos meses.
En el transcurso de esos dos meses, Hugo y yo seguimos hablando, él me contaba de su novia y yo aparentaba que no me afectaba, enardecida por dentro, le contaba de mi próxima boda, y de lo entusiasmada que estaba "aparentemente" y del gran hombre que era Emilio, con el afán de despertar su interés.
Nada pasó, la fecha estaba próxima, y Hugo no reaccionaba, yo esperaba que todo esto despertara su interés en mi, las llamadas cariñosas continuaban, y los planes de mi boda viento en popa, me inventé un viaje de trabajo a la ciudad donde él estaba, era un día antes de mi boda, en realidad fui a encontrarme con él, a meterme a su cama, a sentir sus caricias y sus besos a darme toda, esperando que me dijera que me amaba y que no me casara, eso no sucedió....
Me casé, ahora estoy con Emilio, lo aprecio, y siempre estaré infinitamente agradecida con él, me dio un hogar y un hijo hermoso, sin embargo la realidad es que nunca podré comparar lo que sentía por Hugo.