Un día como todos, salí por la tarde a hacer un trabajo a la biblioteca, ya estando hay un chico guapísimo que estaba a dos mesas retirado de mi, me cautivó con su bella sonrisa, me dijo: Hola.
Yo me quedé impactada, traté de acercarme a él, pero me sacó la vuelta. Le pregunté a uno de los chicos que estaba con él como se llamaba me dijo que: Humberto Yessid García Gómez... era como un sueño.
Me quedé ilusionada con él, tan solo porque me había sonreído. Días después me di cuenta que había entrado a estudiar en el mismo grado que yo, todos los días era tan bello admirarlo, escuchar su voz, mirar sus ojos, me enajenaba.
Un día mi amiga me dijo que me lo presentaría, así pasaron días, meses, y yo sentía que enloquecía por él. En un baile él se acercó a mi, se presentó y me dijo: ¿Te puedo dar un beso? Yo le contesté sin dudar que si, sería una tonta si no aprovechaba esa oportunidad.
Me dijo: "Hace tiempo te he observado, me atraes mucho, creo que me encapriché contigo". Yo le contesté: "Pero si estamos en el mismo salón, ¿Por qué nunca me llamaste?
Y me dijo: "Tenía miedo a tu rechazo, pero ya me animé, por eso te digo lo que siento".
A partir de ahí el romance comenzó, cinco días después me dijo que iría a otra ciudad, me dio su número telefónico, su dirección y su e - mail.
Le llamé por teléfono, me contestó su hermana, me dijo que si no sabía que él estaba casado y que tenía dos hijos. Me desilusioné tanto que jamás le volví a hablar... poco después conocí a su dizque amigo.
Me dijo que no estaba casado, que era mentira lo de sus hijos, y que quien me había contestado era la mucama, me dijo que él se la pasaba hablando de mi, que me amaba.
Decidí buscarlo, le pedí perdón, regresó y hasta la fecha estamos juntos, nos amamos, nos casamos y tenemos tres hermosos hijos.
La suerte de las feas no es tan mala, para muestra basta un botón...