Ayer sábado, al no sentirme atraída por ninguno de los planes que mis amigos 'armaban', pensé que sería bueno quedarme en casa y no salir, contrario a lo que sucede regularmente los sábados, a alguna fiesta, bar o baile.
Así, me dispuse a ver una película que había rentado. En una de las escenas, el actor principal, un joven deprimido, le comenta a su mejor amigo -el cual es psicólogo- que está tomando demasiado alcohol, a lo que el psicólogo le responde que tomar no es malo, pero que sería mejor si lo hiciera de una forma social y no solo. Y termina diciéndole: "Dios hizo el alcohol como un lubricante social" ("God created alcohol as a social lubricant". Como si fuera cierto, Just like heaven), que permite a las personas actuar con más naturalidad con los otros.
Me quedé pensando en esa frase y en lo que, tristemente, tiene de cierto. La mayoría de los jóvenes que consumen bebidas alcohólicas en exceso, lo hacen para ".desinhibirse y olvidar las penas" (Organización Panamericana de la Salud. '¿Fiesta es sinónimo de bebidas alcohólicas?' El Universal. Nuestro Mundo. 15 junio 2005 en Alcohol Infórmate. Fundación de Investigaciones Sociales A.C.) así, muchos jóvenes se atreven a hacer cosas que en sus cinco sentidos no harían. Bajo el efecto del alcohol los chavos se llevan mejor entre ellos, aunque nunca faltan los que, también por haber bebido, terminan peleándose a golpes por situaciones tales como que al pasar, y sin querer, uno le pisa el pie al otro.
En México, el problema de consumo de alcohol en los jóvenes es grave pues, según un artículo reciente del periódico Reforma, titulado 'Para beber, hay que saber', "Los jóvenes toman bebidas alcohólicas de manera esporádica, abusiva y explosiva. Es decir, cada fin de semana y hasta el exceso". A diferencia de algunos países europeos en los que la gente acostumbra el beber una copa de vino en cada comida, en México, durante el fin de semana, se ingiere todo lo que no se bebió durante la semana, provocando estados de ebriedad en la mayoría de las personas.
Beber alcohol no es malo, lo que falta es incrementar la responsabilidad de la persona que lo consume. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), por complexión, recomiendan que los hombres no deben de tomar más de dos copas y las mujeres no más de una, para no caer en un abuso. Existe, sin embargo, una gran dificultad para cumplir con estos límites, pues la presión social lleva a los jóvenes a romperlos constantemente.
Durante la adolescencia, muchos jóvenes suelen sentirse inseguros y necesitan saberse aceptados, así se enfrentan constantemente con invitaciones de otros muchachos a ingerir bebidas alcohólicas, fumar tabaco o consumir drogas, si el hecho de ser o no aceptado por los demás depende de acceder a consumir algo de lo anterior, es probable que el joven lo haga y por ese momento se sienta bien, es por ello que en las principales urbes del país, jóvenes desde los 12 años, que aún no terminan siquiera la primaria, empiezan a beber.
Ante lo anterior, la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC) promueve el respeto al no bebedor, entendiendo que no todas las personas tienen la misma tolerancia al alcohol y que además hay gente a la que no le gusta consumirlo. Y es que sucede mucho en fiestas, bodas, bares y antros, que grupos de jóvenes piden caballitos para tomarse, como si se tratara de un concurso, la mayor cantidad de alcohol posible. Lo anterior me parece absurdo, es más, me pone de malas, porque uno puede estar tomando con medida y de pronto es presionado para participar en este tipo de ritos, cuyo objetivo último es embriagar a la persona en el menor tiempo posible.
Y no es un juego, pues puede ser la antesala de accidentes graves. De hecho, estudios realizados por la Secretaría de Salud revelan que el consumo de alcohol en nuestro país se ha incrementado en 10 por ciento en los últimos dos años, lo que ha ocasionado más de la mitad de las muertes por accidentes de tránsito. Así, 54 por ciento de este tipo de muertes ocurren entre jueves y domingo, y están relacionadas con el consumo de alcohol.
Existe la necesidad de difundir mensajes que concienticen a los jóvenes sobre el consumo responsable de alcohol, un gran ejemplo de este intento es la campaña que lanzó el ITESM Campus Monterrey en 1992, llamada 'Conductor Designado' que aplaude al chavo (a) que decide no tomar cuando sale con sus amigos para ser quien maneje y regrese a todos a sus casas sanos y salvos.
Si alguna vez hemos llegado a pensar que no podemos divertirnos sin alcohol, recordemos los tiempos en que ni siquiera sabíamos que esa sustancia existía y pasábamos las tardes enteras atacados de risa con nuestros amigos, momentos que podemos recordar con los cinco sentidos.
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