La máxima heroína para muchos niños es 'La Mujer Maravilla'. La mía nunca lo fue. Mi heroína favorita no era conocida por ese nombre, pero sin duda alguna también era una mujer maravilla y lo mejor de todo es que, mientras aquellos esperaban a que, ante su grito de auxilio, apareciera esa mujer de los comics, la mía, ante el primer llamado se presentaba en vivo y en directo para salvarme del mal y de todos esos miedos que te invaden cuando eres niño.
Crecemos y dejamos atrás la infancia y, tristemente, olvidamos a los personajes que nos acompañaron durante esa etapa mágica. Así, cuando dejé de ser una niña, abrí un cajón y en él guardé todos los comics que compré con tanta emoción, todas las tardes en la esquina de mi calle. Encerré a mis propios héroes, a Mafalda -a la cual nunca le entendí ni papas, pero yo me sentía la reencarnación de esa niña de pelo esponjado y pensamientos adultos- y también olvidé ahí a Archie y a su pandilla -a Torombolo, a Betty y a Verónica- y seguramente también habría olvidado a Memín Pinguín sólo que, de ése no me acuerdo, digamos que lo conocí más a fondo recientemente.
Afortunadamente mi máxima heroína, ésa de las que ya les platiqué pero cuyo nombre aún no revelo, no cupo en ese cajón donde encerré a todos mis demás héroes y aunque a veces sí tuve todas las ganas de guardarla ahí, como seguramente ella también quiso hacer conmigo, nunca lo hice porque siempre estuvo en el momento indicado para ayudarme, sacarme de aprietos y oír mi llamado a miles y miles de kilómetros, porque déjenme adelantarles que mi heroína secreta cuenta con un sexto sentido, algo que ningún otro héroe tiene, ni siquiera La Mujer Maravilla.
Con el poder que le otorga ese sexto sentido, mi heroína favorita se ha presentado cuando más la he necesitado, ha logrado sacarme las lágrimas que ni yo misma he podido llorar, me ha hecho reír durante horas enteras, me ha hecho sentir que está cerca aunque esté cumpliendo con otra misión al otro lado del mundo, me ha enseñado a ser fuerte, a ser mejor. Me ha levantado en hombros cuando he triunfado y me ha dedicado tiempo para platicar las cosas que me orillan más al bando de los villanos. Me ha abrazado cuando la llamo desesperada y cuando no, también. Es más a veces no necesito llamarla, en eso consiste su poder, tiene un radar que sabe que necesito ayuda y cuando estoy por gritar su nombre, de pronto ya está a mi lado.
La mayoría de la gente tiene la fortuna de conocer a una heroína como la mía, incluso Mafalda tiene a la suya y Archie también. La mismísima Mujer Maravilla, tiene una propia. Lo más increíble es que es mágica, es extraordinaria, tiene poderes milagrosos y a pesar de todo, es de carne y hueso. ¿Ya adivinaron quién es esta mujer? Bueno, es tiempo de revelarles el nombre de mi máxima heroína: se llama 'Mamá'.
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