Yo soy de Indaparapeo, Michoacán, pero desde que nací vivo en el D.F., cuando entré a la preparatoria, mis padres decidieron mandarme a Morelia a estudiar, cursé toda la media superior y ahí conocí a "la mujer de mi vida".
Comenzamos una relación después de más de una año de conocernos, decidí estudiar la carrera allá y continuar con mi noviazgo. Poco regresaba a México, sólo para fechas importantes, Navidad, Año Nuevo, etc.
Nunca había habido la oportunidad de presentarles a mi novia, les hablaba de ella pero nada más. Terminé la Licenciatura en Administración de Empresas y ella a la par conmigo, estábamos en la opulencia de la relación, cuando le pedí matrimonio.
Obviamente era el momento de presentarles a mi prometida. Cuando se los comuniqué mis padres se mostraron emocionados por conocerla, pero al verla su rostro cambió notablemente.
Mi futura esposa, la mujer de mis sueños, con la que ya en varias ocasiones habíamos hecho el amor, resultó ser mi media hermana.
Mis padres decidieron irnos a vivir a la capital cuando tenía 2 años de edad, porque mi padre había engendrado una hija con otra mujer, mi madre para perdonarlo le puso la condición de mudarse y eso fue lo que pasó.
Obviamente ellos la conocían por los múltiples viajes que llegaron a realizar a Indaparapeo, pues allá están mis familiares, a mí nunca me quisieron llevar a conocer el lugar, ¿por qué? Quién sabe.
El problema es que la amo con toda el alma; a mis padres les tengo coraje por todo lo que armaron, si no querían ningún contacto con ella, para qué me envían a estudiar a Morelia, es ilógico. Ella al igual que yo, está destrozada. Por obvias razones no podemos unirnos aunque nuestro amor se haya consumado.
Sé que este sentimiento es pecaminoso, pero nos rebasa. Ya cometimos incesto y no lo podemos remediar, además es insano unirnos. Siento que mi vida se derrumba. ¿Qué hago? Me quiero morir...