Un fin de semana de diciembre fui a comprar víveres como de costumbre a una tienda de autoservicio pero, esa vez también iba en plan navideño... no sé si fue la música navideña o el espíritu mismo de la navidad...
El caso es que empecé a ver mi vida de otra forma...
Vi como las parejas llevaban sentados en los carritos a sus pequeños retoños llenos de alegría, amor y esperanza. Parejas en las que el amor y el respeto fluía entre sus miradas. También vi parejas de ancianos quienes rejuvenecían comprándoles regalos a sus nietos...
De repente pase frente a uno de los pilares en los que hay espejos, y vi lo que los demás pueden ver... Vi mi realidad, vi mi soledad...
¡Que ironía! ¡Exitoso en lo profesional y vació en el amor!
Me di cuenta que el amor es lo más importante en la vida, la vida es sólo un destello fugaz y todos estos años me la he pasado trabajando buscando la excelencia en mi desempeño profesional... Pero he descuidado la parte más importante... El amor.
Sin amor de pareja me siento vacío y no es que sea demasiado exigente, tampoco soy feo simplemente, estuve muy dedicado a mi trabajo y pensaba que era más importante lo que en realidad no lo es.
Descubrí que necesito del amor y de la bendita esencia de una mujer cuya femineidad y gracia divina ilumine mi existencia.
Si sufres del mismo mal, escríbeme: lobo36@mexico.com
¡Es tiempo de ponerle sal y pimienta a la vida!