Tengo 20 años, estudio Administración de Empresas y acabo de sufrir una decepción familiar por culpa del "amor". Tendré qué empezar desde mi familia y la preparatoria, pues es el contexto de mi vida.
Mi prima hermana me lleva un año, éramos inseparables, pero nuestras madres nos hacían competir involuntariamente, al crecer la competitividad era cada vez mayor, caímos en el juego de ellas sin darnos cuenta y ahí fue donde comenzó mi calvario.
Al entrar a la preparatoria conocí a un chico, me encantaba, era muy atento conmigo y me tenía mucha consideración por sobre las otras chicas, con el paso del tiempo me hice novia de él. A mi prima le contaba de Juan, como se llamaba, en su caso me hablaba de Antonio, su novio, podíamos platicar largas horas de nuestros galanes sin cansarnos.
Mi prima y yo comenzábamos a cambiar físicamente, aunque ella se desarrolló más rápido que yo y se convirtió en una hermosa mujer, he de reconocerlo, en mi caso tardé poco más, facciones distintas, pero ninguna mal parecida.
Nuestras madres continuaban haciéndonos competir, Angélica (prima) comenzó a creerse los comentarios y cambió su actitud conmigo, casi para terminar el bachillerato decidí invitar a Juan a una reunión familiar, ella hizo lo mismo con Antonio.
Ambas nos arreglamos como nunca lo habíamos hecho, era la primera vez que nuestras familias conocerían a nuestros respectivos novios, así que debíamos vernos bien. No faltó el comentario de "una se ve mejor que la otra y viceversa". De pronto la espera se hizo impaciente, ni Juan ni Antonio aparecían.
Llegó el momento... vi entrar primero a Juan, me acerqué a recibirlo, pero alguien se me había adelantado, sí, en efecto, Angélica. Le dio un tremendo beso en la boca que me dejó atónita, no supe reaccionar, por supuesto, no me lo esperaba, Antonio era Juan, sí el mismo hombre.
Sentí que me derrumbaba, él al darse cuenta de lo sucedido no supo qué hacer, lo único fue mirarme a los ojos y bajar la mirada. Toda la noche fue terrible, mis demás parientes preguntaban por mi novio, "no pudo venir"-decía-.
Mundo tan pequeño. En ese momento me encontraba en la transición de la medio superior a la superior de Administración, lo que me ayudó a no verlo, tontamente no le dije nada a nadie, incluyendo a mi prima.
Me buscó, me pidió disculpas, dijo no sabía que éramos familia, dijo estar enamorado de ambas, dijo amarme, que fue lo que más dolió. Me hice a un lado, no quería pelear con mi prima por alguien que había demostrado poco valor del amor, jugar con el corazón de dos personas, independientemente ser primas o no.
Lo dejé de ver, me buscó y me negué, de pronto un día al llegar a casa de mis abuelos me encontré con Angélica, la quise saludar y ella me recibió con una cachetada que me tiró, comenzó a reclamar por insinuármele a "Antonio", no me dejaba explicar nada, me gritaba "golfa, ramera", en verdad no me dolió tanto como cuando dijo, "pobre insignificante, cómo se te ocurre competir conmigo".
Fue entonces cuando sentí el rigor de sus palabras, mi prima, mi compañera de juegos de la infancia, mi confidente, mi amiga, mi hermana, ella me humillaba y ofendía por un hombre, por alguien que tergiversó todo a su favor porque no quise volver con él y permitir que jugara con las dos.
Ahora, después de un año de eso, he de decirles que mi prima me odia, continúa con él y además de todo me restriega en la cara cuando llegamos a toparnos que jamás podré llegarle a los talones. De verdad, no compito y nunca ha sido mi intención, me duele el cambio de actitud para conmigo, pero ni modo.
Nunca peleen con su familia o amigas por alguien que no vale la pena, que contrapuntea a la sangre por orgullo. Valórense y valoren a los demás.