Paso los días pensando en ella, en todo momento, en cualquier lugar todo lo relaciono con Claudia.
Verdaderamente yo fui el más afectado de ese rompimiento tan repentino, nunca te das cuenta en que estás fallando hasta el momento que se te viene el mundo encima, hasta ese preciso momento donde todo lo que habías formado, con quien creías ibas a tener por siempre a tu lado, se viene abajo. Pueden ser 10 años, tal vez 15, en ocasiones más de la mitad de tu vida, pero el problema es que la cantidad de tiempo no importa, el dolor suele ser el mismo y la herida queda marcada para siempre.
Pensé que Claudia era feliz a mi lado, pero en el fondo se iba llenando de rencores, se sentía reprimida y lo peor del caso yo no lo sabía. Era infeliz, se sentía muy sola, porque yo me pasaba gran tiempo de mi vida en el trabajo y como me creía que me lo merecía por el "esfuerzo" que hacía durante toda la semana, los viernes me iba a tomar unos tragos con los amigos, el sábado era para curarse la cruda y el domingo para ver el futbol.
Inconscientemente era la rutina de cada semana, hasta que ella no pudo más, sin avisarme se marchó y desde ese entonces ya no la he vuelto a ver.
La he buscado en casa de sus padres, pero ellos o no quieren decirme donde está o en realidad no lo saben. Probablemente eso sea lo mejor para ella, pero yo, no he podido salir de este duro golpe.
Hasta hoy me doy cuenta de lo que la amaba y de como la descuide durante nuestro matrimonio, el problema es que ya es demasiado tarde.