Nunca pensé que el amor me tendría reservada una segunda oportunidad, aunque para mi familia y amigos esta clase de relación no me dejar nada bueno, ellos no saben que en realidad nos amamos y que Karla va a cambiar su forma de vida por mí, así me lo prometió y yo estoy seguro que va a cumplir.
Mi matrimonio terminó hace dos años tras un desagradable descubrimiento: encontré a mi mujer en la cama con mi mejor amigo, eso no lo pude tolerar y desde ahí comenzaron los problemas entre nosotros los cuales acabaron en la firma de nuestra separación definitiva.
Durante varios meses estuve tratando de olvidar ese trago amargo, yo que no acostumbraba beber, comencé a frecuentar los bares, así me pasaba los días, del trabajo al bar, no encontrando solución a mi pena.
Hasta que una pasé por aquel table dance "Pablitos" y me entró la curiosidad de ver que había dentro de ese lugar. Nunca había entrado a uno, entonces decidí ingresar. Pasaban las chicas a bailar y ninguna me llamaba la atención. De pronto la ví era única, ninguna otra chica se le comparaba en el lugar. Su mirada, su sonrisa, su manera tan sensual de bailar hipnotizaba a los clientes: su nombre Karla.
Con el tiempo me hice cliente asiduo del antro, solo con la única ilusión diaria que alimentaba mi alma, ver a Karla. Ella notaba presencia y cada vez que terminaba su número, bajaba de la pista y se sentaba a mi lado a beber una copa. Así fue nuestra relación al principio, pero poco a poco fue cambiando al punto de que nos entregamos uno al otro al amor.
Hace una semana le regalé un anillo de compromiso y le pedí que se casara conmigo, esa petición la tomó de sorpresa, me dijo que me amaba tanto que no le gustaría ver como desperdicio mi vida al lado de ella. Yo le insistí y le hice ver que ella le ha dado un nuevo rumbo a mi existir. Aceptó el compromiso.
Fue entonces cuando la llevé a conocer a mi familia, pero no contaba con que uno de mis hermanos la había visto bailar en el "table" y frente a mis padres y mis demás hermanos la delató, ella salió muy triste de la casa y me volvió a decir que lo nuestro no funcionaría y me pidió que no la acompañara que quería irse sola a su casa.
Tras su partida mis familiares se burlaron de mí, diciéndome que como era posible que tras haber terminado un matrimonio por una infidelidad, escogiera para novia a una mujer que día con día en su trabajo me estaba siendo infiel, no con uno sino con varios hombres.
Yo contesté que ella en su espíritu y mente siempre me era fiel que cuando lo hacía con los clientes no era por placer ni deseo, solamente por necesidad. ¿A caso no le podemos dar oportunidad a la gente de cambiar?
Al otro día fui a buscarla a su departamento, salió a recibirme una de sus compañeras de trabajo y me dijo que ella se había marchado a otra parte del país, pero no me dijo a donde.
Aún estoy esperándola, frecuento el "Pablitos" a diario con la ilusión de ver su sonrisa y su manera tan sensual de bailar por la pista.