En realidad nunca fue mi tipo de hombre, no sé que me pasó me salí de los esquemas de vida, costumbres y gustos.
Era increíblemente adorable, no pude resistir.
Trabajamos juntos, me divertía como enana, realmente no sentía que mi trabajo era un trabajo, en lugar de esperar a que llegue el fin de semana "marcianamente" yo quería que llegara el lunes para pasarla bien...¿Muy extraño no?
Primero se convirtió en mi paño de lágrimas, y yo era su cómplice, súper travieso y bromista a mas no poder llamemosle Mr. Funky para entendernos mejor.
En el tiempo que nos conocimos yo estaba idiotizada por mi ex, que me trataba como quería, con él llevaba una relación muy extraña, después de que cortamos él tuvo novia, se enamoró de una chava divorciada y con dos hijos. Y yo pasé a ser una tercera persona...la otra.
Mi moral se vino al suelo y fue Mr. Funky quien me ayudó a salir de ese bache. Por la mente no me pasaba la idea de pensar en la posibilidad de que hubiera algo entre nosotros, teníamos modos de vida distintos, era kilométrica la distancia entre sus diferencias y las mías. Yo con mi complejo de pobre y fea y él con su complejo de gordito.
Un día fatal...mi ex se casó. Un dolor muy profundo me mantuvo en depresión aquel terrible fin de semana. Llegó el lunes, y no tuve ánimos de ir a trabajar, en la tarde Mr. Funky llegó a mi casa preocupado por mi ausencia, le conté todo y el hablar con él me cambio la vida. Nunca nadie me había hecho sentir tan bien, tan importante, tan bonita, tan segura.
Nuestra confianza nos llevó a tener una amistad super sólida, yo sabía sus puntos débiles y los fuertes, así como él los míos. Una noche de esas locas....no se que pasó...ó mas bien si sé: Nos besamos.
A partir de ese beso...mi vida cambió, si antes lo veía solamente como mi confidente, mi mejor amigo, era noche lo vi como un hombre: El hombre de mi vida.
Nuestra reacción al siguiente día fue muy extraña, por una parte mi expectativa de él había cambiado. Las cosas empezaron a cambiar, empezó a tener detalles conmigo, pero al mismo tiempo me castigaba con su silencio. Nunca se me declaró.
Aunque eso era lo de menos, me bastaba con saber que era importante para él. No sé que me pasó de pronto, me cansé de esa situación, decidí buscar nuevos horizontes, busqué otro trabajo y me fui a vivir a la ciudad de México, huyendo no se de que.
En realidad me asfixiaba la ciudad donde vivía. Vivía con el miedo de encontrarme el cuadro familiar de mi ex con sus dos hijos y su esposa, por eso me fui.
Mr. Funky no hizo nada por retenerme, estando lejos mi cabeza seguía dando vueltas sobre lo mismo me parecía tan absurdo que dos personas tan identificadas como nosotros se separaran sin razón aparente. Pero bueno, un día me llegó un mail, diciéndome que quería verme que teníamos que hablar, que en la primera oportunidad que tuviera de venir a la ciudad de las montañas (mi lugar de origen) lo buscara.
Apresuradamente me inventé un viaje a mis terruños, ansiosa por verlo y hablar con él, pensando que por fin la distancia le dio el valor de hablar y de decirme lo que sentía por mi lo busqué. Teníamos un año de no vernos, no lo reconocí, era otro, adelgazo increíblemente, su ropa, su forma de hablar: era otro.
La noticia tan esperada por mi: Me caso. Esas dos palabras de seis letras acabaron conmigo, en dos segundos, me derrumbaba por dentro, simulé que me daba gusto y que compartía su felicidad, sin embargo la verdad es que lo lamentaba tanto.
Dos meses después me llegó la invitación de su boda, mientras tanto me ha seguido buscando mas que nunca esta al pendiente de mi. Mañana se casa, y yo no sé que pensar