menú
Portada
Regístrate Gratis
Busca Tu Ideal
Busca Tu Igual
Modifica tu Perfil
Sube tu Foto
Borra tu Perfil
enteráte
Historias
Artículos
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Tips
Ayuda
Preguntas Frecuentes
herramientas
Pregúntale a LuzLima
AQUÍentreNOS
Tarjetas Lima-Limón
Gotas de Limón
Mail
Frases y Poemas
navegando
Shopping
Date Gusto
Tarjetas
Exprésate
Humor
Riete
Entretenimiento
Diviertete
Horóscopos
Tu Destino
    BUSCA más sobre el tema:
Sugiere al Autor Envía a un Amigo Archivo Histórico
Las 24 horas juntos, cómo sobrevivir
Por Terra Networks
Hoy en día, llegar a cumplir aquello de "hasta que la muerte los separe" se hace muy cuesta arriba. Incluso, sentimos admiración por nuestros abuelos, quienes han sido capaces de pasar juntos toda una vida, manteniendo una mirada de cariño o una caricia de aliento.

Mucho más difícil se hace el pensar en pasar las 24 horas del día con nuestra pareja, compartiendo no sólo casa, hijos o tiempo de ocio, sino también trabajo, amigos y experiencias.... y además, disfrutar de ello.

Nuestras siguientes parejas lo han conseguido. Algunos, con apenas unos años de convivencia, otros con toda una vida juntos. Pero todos con un denominador común: compaginar todo con éxito y sin agobios.

"Hemos conseguido la fórmula de mezclar trabajo con amor"

Ramiro Torres, de 39 años, y Celia López, de 40 años, han encontrado el perfecto equilibrio entre la vida matrimonial y la profesional... aun trabajando los dos dentro de casa.

"Debido a motivos económicos, decidimos montar nuestra oficina de diseño gráfico en casa", nos cuenta Ramiro, "aunque al principio no fue nada fácil, sobre todo por el tema de horarios".

"Era una locura", apunta Celia, "trabajábamos de noche, de día, los fines de semana. No teníamos tiempo para nosotros como pareja. Nos pasábamos la vida hablando de los nuevos proyectos, de fechas de entrega, filtros, herramientas o de los últimos programas de software para diseñadores... ¿Solución?".

Interrumpe Ramiro: "A mi mujer se le ocurrió la brillante idea de establecernos unos horarios y cumplirlos al pie de la letra, ("no le gusta madrugar", nos susurra su mujer). Una vez superada la impresión, ha sido una de las mejores ideas, ¿o la única?, que ha tenido (risas). La disciplina nos ha llevado a poder disfrutar de un tiempo libre del que antes no disponíamos".

Ahora, esta pareja dedica todas estas horas de ocio que les quedan a sus dos hijos. "Hemos conseguido la fórmula de mezclar trabajo con amor", afirma Celia con una amplia sonrisa.

"Únicamente hay que saber dónde se está en cada momento. En el trabajo, nada de hablar de la casa y en la casa, nos olvidamos del trabajo."

"En el trabajo compañeros, en casa pareja"

María Vázquez y Alejandro Pérez, ambos de 58 años, aseguran haber encontrado la receta perfecta, nunca mejor dicho, para disfrutar 25 años de vida profesional y 35 de vida matrimonial: "En el trabajo compañeros, en casa pareja".

Regentan una pastelería donde conviven de seis de la mañana a ocho de la tarde. Pero esto no les impide mantener una relación perfecta: "Únicamente hay que saber dónde se está en cada momento. En el trabajo, nada de hablar de la casa y en la casa, nos olvidamos del trabajo. Si hemos discutido en casa, intentamos obviarlo en horario laboral. Pero si donde hemos discutido es en la pastelería, unos cuantos arrumacos curan todos los males", comenta María.

Eso sí, un negocio familiar limita mucho los privilegios que pueda tener cualquier trabajadora normal. "Cuando tuve a mis hijos, nada de tomar una baja por maternidad, ¿qué es eso? En cuanto estuve un poco recuperada, volví al trabajo con un miembro más, pues mis hijos se han criado en la tienda. Allí tenían su cuarto de estudios y juegos", cuenta María.

Pero no todo es paz y armonía. Alejandro se queja del genio de su mujer, aunque reconoce que ya no podría trabajar sin su compañía. "Los dos estamos temiendo el día que nos llegue la jubilación. Echaré de menos sus gritos, pero también sus caricias en la trastienda.

Menos mal que mis hijos seguirán con el negocio que tanto nos costó levantar. Imagino que nos dejarán bajar de vez en cuando a echarles una manilla. Nosotros no servimos para estar en casa descansando todo el día".

"Necesitamos un pequeño reajuste para que funcionara"

Patricia Ortiz y Carlos Bravo, de 28 y 30 años respectivamente, llevan ya cinco años viviendo juntos, pero tan sólo dos con el despacho de abogados.

"Nos conocimos cursando los últimos años de Derecho. Lo nuestro fue un flechazo y al poco tiempo, ya estábamos viviendo juntos. La convivencia era tan fácil y las ofertas laborales tan complicadas, que decidimos montar nuestro propio despacho en casa", cuenta Carlos. "Pero en seguida nos dimos cuenta de que las cosas no iban a resultar tan fáciles como pensábamos y que nuestra relación comenzaba a resentirse".

Patricia no podía soportar que el teléfono o el fax interrumpiera continuamente sus horas de descanso. Además, los casos pasaron a formar parte de las conversaciones de cada día. Aunque intentaron limitar sus horarios y se prohibieron hablar de cuestiones laborales fuera del despacho, las discusiones se hacían habituales.

"La casa se me caía encima. Sólo salía para hacer la compra o acudir a algún juicio. Así que hicimos un pequeño reajuste para comprobar que los problemas derivaban del trabajo y no de la propia relación", dice Patricia. Al poco tiempo, alquilaron una oficina para independizar ambas facetas de la vida. "Y es que es muy difícil preparar un caso mientras se echa suavizante a la lavadora", confiesa Carlos.

"Nos conocimos en el trabajo"

Cristina Benítez confiesa que lo tuvo muy fácil. "Fernando y yo nos conocimos en el trabajo. Entramos como aprendices en una clínica dental, donde ya llevamos trabajando cinco años." Ambos, de 28 años confiesan que sólo llevan un año viviendo juntos, pero que las cosas no podrían ir mejor.

"Tal es la conexión que tenemos que no nos cansamos de estar juntos. Si ella tiene mucho trabajo, le echo una mano para que acabe antes y podamos volver juntos a casa", cuenta Fernando. "Si no, me voy a casa y la sorprendo con un baño de espuma relajante y una buena cena, porque sé que ha tenido un día agotador".

Además, como dice Cristina, "es muy gratificante hablar el mismo idioma. Conocer lo absorbente que es este trabajo, el cansancio que genera o los problemas que acarrea".

"Lo afrontamos todo con mucho sentido del humor"

"La base del éxito es el respeto" Javier García y Sandra Peña, de 45 y 32 años respectivamente, trabajan en una editorial informática. Él como director editorial y ella en el departamento de producción.

¿Cómo lo logran?: "Sencillo, cada uno respetamos el espacio del otro. También nos ayuda que estemos en departamentos diferentes porque con el carácter que tenemos los dos, no sé si no saldríamos discutiendo día sí y día también", aseguran.

"Aunque no estemos en los mismos despacho", especifica Sandra, "compartimos compañeros, amigos, comidas, casa, hijos... ¡Para volverse locos! Menos mal que afrontamos todo con mucho sentido del humor".

A la pregunta de si dejarían de trabajar juntos, responden al unísono: ¡NO! "Si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?".

CALIFICA ESTE ARTICULO
Califica este artículo y dentro del archivo historico podrás ver en que categoria quedo
Bueno Regular Malo