menú
Portada
Regístrate Gratis
Busca Tu Ideal
Busca Tu Igual
Modifica tu Perfil
Sube tu Foto
Borra tu Perfil
enteráte
Historias
Artículos
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Tips
Ayuda
Preguntas Frecuentes
herramientas
Pregúntale a LuzLima
AQUÍentreNOS
Tarjetas Lima-Limón
Gotas de Limón
Mail
Frases y Poemas
navegando
Shopping
Date Gusto
Tarjetas
Exprésate
Humor
Riete
Entretenimiento
Diviertete
Horóscopos
Tu Destino
    BUSCA más sobre el tema:
Sugiere al Autor Envía a un Amigo Archivo Histórico
¿Le llego yo al chico que me gusta o espero a que lo haga él?
Por Terra Networks
La respuesta parece obvia. Quien algo quiere algo tiene que hacer para obtenerlo. Pero aún existen chicas a las que les cuesta asumir el riesgo de "entrarle" a un chico y que éste les rechace; sobre todo si no han recibido antes información sobre los sentimientos de él.

Tres actitudes distintas

Tradicionalmente, salvo que las uniones fuesen acordadas, las mujeres han dejado actuar a los hombres porque la costumbre decía que ellos eran los activos en todos los terrenos de la vida, incluido los amorosos, y las mujeres las pasivas, las que se dejaban hacer. Y así sigue siendo en algunos sectores sociales de la actualidad.

Naturalmente, como tal actitud puede dejar pasar delante de una sin que se detengan a los mejores ejemplares, otras mujeres han preferido, y prefieren, actuar, aunque sea de un modo indirecto. Así, realizan insinuaciones de doble sentido, o adoptan actitudes corporales atractivas que invitan al hombre a hacer algo (acercarse). De ese modo, si las cosas van como la chica desea, se acepta la invitación o la relación que realmente han sido realizadas indirectamente por ellas. Si lo que ven no les gusta, como no han expresado nada francamente, pueden rechazar al invitado haciéndole creer que interpretó mal los mensajes.

Esta ha sido la actitud de las mujeres que aplastadas por las tradiciones del pasado decidían ser activas, aunque de un modo indirecto, en estos menesteres.

Pero es un tipo de estrategia que tiene también sus problemas, pues depende de lo hábil que seas en emitir las señales adecuadas y lo capaz que sea el interlocutor de interpretar correctamente los mensajes que se le envían. Igualmente depende del carácter decidido o indeciso del chico; si interpreta bien los mensajes pero le paraliza la posibilidad de estar interpretándolos mal o el temor a ser rechazado, no se consigue realmente nada.

Por eso, hoy se fomenta una tercera actitud, que es la directa. Con toda la delicadeza a que haya lugar, pero se trata de expresarle al chico tus sentimientos de un modo franco, o invitarle a realizar algo en común (salir juntos, bailar, charlar...) que abone el terreno para poder expresarte con sinceridad.

Esta forma de actuar lleva asociado siempre el riesgo a ser rechazada. Un temor que paraliza a muchas mujeres actuales a pesar de todo.

Ventajas de ser directas

Sin embargo, ser directas y entrarle al chico tiene mayores ventajas que desventajas, pues además de hacerte dueña de tu destino, te permite controlar en la medida de lo posible los acontecimientos, evita que otros decidan por ti, y te permite ser realmente activa y no pasiva. En definitiva, te permite actuar en asuntos de amores con una deseable y saludable libertad.

Sólo por disponer de esta libertad de decisión vale la pena asumir el riesgo de pasar por el mal trago de que te digan que no (si es que no le interesas al chico). Y, sobre todo, vale la pena si encuentras que el chico se fija en ti, acepta tu interés y te lo corresponde. Ese sí quiero te hará enormemente feliz y te permitirá sentirte orgullosa de ti misma.

En ocasiones puedes minimizar los riesgos del rechazo enterándote antes por sus allegados los sentimientos que él alberga hacia ti. O, al menos, si no le resultas indiferente o rechazable. También debes evitar ser brusca en tus comentarios, para evitar intimidarle (los chicos son menos "rocosos" de lo que se cree). Y no caigas en el error de exasperarte, insultarle o manifestarle tu irritación por no haberte aceptado. Mostrarías un lado de tu ser decepcionante; como lo muestran ellos cuando pierden los papeles ante un rechazo.

Porque si te rechazan no se termina el mundo. Sufrirás porque no eres correspondida, pero en absoluto habrás hecho el ridículo, ni deberás sentirte humillada por el fracaso. En un conjunto de personas siempre habrá gente que se gusta entre sí, otros que no se gustan y amores no correspondidos. Es ley de vida. Algo natural que no debe extrañarnos nunca. Por eso, si no eres aceptada, no pasa nada. Otro vendrá que bien te hará.

Pero ser directa tiene otra ventaja adiciona. Te diga sí o no, eliminas de un plumazo la incertidumbre que significa no saber a ciencia cierta cuáles son sus sentimientos hacia ti. La incertidumbre genera una gran ansiedad y te menoscaba psicológicamente mucho más que la "digestión" de una negativa.

En definitiva, ante la pregunta ¿le entro yo al chico que me gusta, o espero a que lo haga él? la respuesta es: ¡sí, éntrale! Lo que te puede aportar esa decisión es muy superior a cualquier otra cosa.

Tres actitudes distintas

Tradicionalmente, salvo que las uniones fuesen acordadas, las mujeres han dejado actuar a los hombres porque la costumbre decía que ellos eran los activos en todos los terrenos de la vida, incluido los amorosos, y las mujeres las pasivas, las que se dejaban hacer. Y así sigue siendo en algunos sectores sociales de la actualidad.

Naturalmente, como tal actitud puede dejar pasar delante de una sin que se detengan a los mejores ejemplares, otras mujeres han preferido, y prefieren, actuar, aunque sea de un modo indirecto. Así, realizan insinuaciones de doble sentido, o adoptan actitudes corporales atractivas que invitan al hombre a hacer algo (acercarse).

De ese modo, si las cosas van como la chica desea, se acepta la invitación o la relación que realmente han sido realizadas indirectamente por ellas. Si lo que ven no les gusta, como no han expresado nada francamente, pueden rechazar al invitado haciéndole creer que interpretó mal los mensajes.

Esta ha sido la actitud de las mujeres que aplastadas por las tradiciones del pasado decidían ser activas, aunque de un modo indirecto, en estos menesteres.

Pero es un tipo de estrategia que tiene también sus problemas, pues depende de lo hábil que seas en emitir las señales adecuadas y lo capaz que sea el interlocutor de interpretar correctamente los mensajes que se le envían. Igualmente depende del carácter decidido o indeciso del chico; si interpreta bien los mensajes pero le paraliza la posibilidad de estar interpretándolos mal o el temor a ser rechazado, no se consigue realmente nada.

Por eso, hoy se fomenta una tercera actitud, que es la directa. Con toda la delicadeza a que haya lugar, pero se trata de expresarle al chico tus sentimientos de un modo franco, o invitarle a realizar algo en común (salir juntos, bailar, charlar...) que abone el terreno para poder expresarte con sinceridad.

Esta forma de actuar lleva asociado siempre el riesgo a ser rechazada. Un temor que paraliza a muchas mujeres actuales a pesar de todo.

Ventajas de ser directas

Sin embargo, ser directas y entrarle al chico tiene mayores ventajas que desventajas, pues además de hacerte dueña de tu destino, te permite controlar en la medida de lo posible los acontecimientos, evita que otros decidan por ti, y te permite ser realmente activa y no pasiva. En definitiva, te permite actuar en asuntos de amores con una deseable y saludable libertad.

Sólo por disponer de esta libertad de decisión vale la pena asumir el riesgo de pasar por el mal trago de que te digan que no (si es que no le interesas al chico). Y, sobre todo, vale la pena si encuentras que el chico se fija en ti, acepta tu interés y te lo corresponde. Ese sí quiero te hará enormemente feliz y te permitirá sentirte orgullosa de ti misma.

En ocasiones puedes minimizar los riesgos del rechazo enterándote antes por sus allegados los sentimientos que él alberga hacia ti. O, al menos, si no le resultas indiferente o rechazable. También debes evitar ser brusca en tus comentarios, para evitar intimidarle (los chicos son menos "rocosos" de lo que se cree). Y no caigas en el error de exasperarte, insultarle o manifestarle tu irritación por no haberte aceptado. Mostrarías un lado de tu ser decepcionante; como lo muestran ellos cuando pierden los papeles ante un rechazo.

Porque si te rechazan no se termina el mundo. Sufrirás porque no eres correspondida, pero en absoluto habrás hecho el ridículo, ni deberás sentirte humillada por el fracaso. En un conjunto de personas siempre habrá gente que se gusta entre sí, otros que no se gustan y amores no correspondidos. Es ley de vida. Algo natural que no debe extrañarnos nunca. Por eso, si no eres aceptada, no pasa nada. Otro vendrá que bien te hará.

Pero ser directa tiene otra ventaja adiciona. Te diga sí o no, eliminas de un plumazo la incertidumbre que significa no saber a ciencia cierta cuáles son sus sentimientos hacia ti. La incertidumbre genera una gran ansiedad y te menoscaba psicológicamente mucho más que la "digestión" de una negativa.

CALIFICA ESTE ARTICULO
Califica este artículo y dentro del archivo historico podrás ver en que categoria quedo
Bueno Regular Malo