Como nos ha pasado a tantos, el protagonista de esta historia no se amarró bien los zapatos, se enredó en los cordones y se cayó.
El problema es que le ocurrió cuando estaba visitando el museo de la universidad británica de Cambridge y su descuido implicó la destrucción de unas invaluables antigüedades.
Las vasijas Qing de 300 años de edad estaban entre los artefactos más conocidos del Museo Fitzwilliam en Cambridge. El visitante se tropezó y cayó por una escalera, tumbando los jarrones. Se dijo que las antigüedades, donadas en 1948, tenían un "valor significativo".
El museo no quiso identificar al hombre que se tropezó. El accidente ocurrió el miércoles pasado y el museo dijo que se trató de un lamentable accidente.
Margaret Greeves, subdirectora, sostuvo que los jarrones "quedaron en pedazos muy, muy pequeños, pero estamos determinados a volverlos a pegar".
Visitante ileso
La universidad de Cambridge alberga numerosos tesoros artísticos. Un vocero del museo dijo que "un accidente a la hora del almuerzo del miércoles 25 de enero involucrando a un miembro del público resultó en daños a tres jarrones de porcelana oriental que habían estado exhibidos por muchos años junto a una escalera".
Agregó el vocero: "Una ambulancia fue llamada pero el visitante dejó el museo a pie luego de haber sido atendido por paramédicos y personal de primeros auxilios".
"Las vasijas ornamentales dañadas son chinas, de la dinastía Qing, reino de Kangxi (1662-1722), de finales del siglo XVII o comienzos del siglo XVIII, pintadas en esmalte en tonalidad famille verte con rastros dorados", afirmó.
Duncan Robinson, director del museo, dijo que "fue un lamentable accidente pero nos alegra que el visitante involucrado pudo abandonar el museo ileso".
"Los expertos en conservación están evaluando el daño antes de que se considere el trabajo de reparación. Aunque el método de exhibir objetos está siempre en revisión, es importante no reaccionar excesivamente y hacer que la colección del museo sea menos accesible al público visitante", añadió.